
La familia no es lo que era.
Este paso viene al caso de lo que Carlos Clavijo publicaba en su blog hace un tiempo, haciendo referencia a la "gran familia política" (ver: elsonidoylafuria.wordpress.com)
A mi me pasa lo mismo, pero en mi casa.
Ya he alcanzado esa madurez en la que habiendo dejado de pedir la propina los domingos, el siguiente paso es: "padre, este mes me aprieta un poco la hipoteca. ¿No podrias...?".
Pero claro, siempre desde el respeto. Una cosa no quita la otra. Los mayores son los mayores.
El caso es que al margen de pedir, más o menos cantidad, a mi no me ha salido bien esta aventura.
No le hecho la culpa a la sociedad de consumo, ni a la educación de mi pareja, ni al del banco por pedir más y más avales. Pero joder, alguién, o algo, tendrá la culpa.
Que le vamos a pedir a los políticos cuando la deshumanización está entrando por cada resquicio de nuestros cuerpos (y hogares, de los que tienen la suerte de conservarlo).
Si se mueren 3.000 en Singapur, pues que menos mal que no fuimos allí de vacaciones. Si desalojan a 30 familias en la costa, que menos mal que nosotros compramos en el interior. Que despiden a 450 en no se que fábrica, que menos mal que nuestro sector está aguantando mal que bien.
Ese es el problema, que esto nos ha afectado a todos, y a la vez que cada vez queremos más, nos importa cada vez menos lo que pase a nuestro alrededor, siempre y cuando no nos vapulee el suceso.
Porque eso es lo que vivimos, los sucesos de los demás. Pero siempre llega el : "¡Ay, por qué me está pasando esto a mí!" Y entonces todos somos iguales.
¿Qué es la solidaridad?